Me di cuenta que mi primera redacción falta muchísimas correcciones a mi gramática. Por supuesto, esta no es bonitísima pero mejora de mis errores previos.

El ciego y el sol
Hace muchos años que mi Abuelo Nemo este cuento pero yo no lo he pasado. Hace muchos siglos, también, que la historia tomó lugar. Abuelo Nemo se estaba sentando en su sillón, se precipitó como si se quedara un gran tiempo. Los cuentos de Abuelo fueron su arte: en su mente para continuar la historia de su mundo fue la más importante contribución a la misma. Estábamos en el porche de la cabaña anciana en el Territorio Yukon; tuvimos todo el tiempo del mundo. Lo empezó.
--En mi día, no estaban suficientes niños dentro de estas cincuenta millas para valer la pena una escuela central. Por eso, nuestro primero método para aprender el mundo fue escuchar sobre los otros humanos y espíritus del Yukon, nuestros antepasados que estuvieron en esta tierra cuando los dioses la crearon. Los ancianos, entonces, en mi día fueron los maestros, ellos que la faltaron la fuerza cortar madera más rápidamente que los fuegos del invierno la devoró. Tuvieron el tiempo relatar los cuentos de los siglos. En estas partes, el narrador más famoso por su habilidad de capturar sus escuchadores fue mi propia abuela, la madre de su bis-abuela. Esta mujer fue de verdad una chamán y por lo tanto, fue mi madrina del mundo espíritu. Ella no pudo ver en este reino, ciega hace años innumerables. Sus ojos humanos no funcionaron, pero su habilidad comprender cosas santos fue un leyendo—. Aquí, los ojos de Abuelo Nemo rollaron en su cabeza al cielo. Por fin sujetaron en los amuletos y talismanes de su abuela en el estante arriba del fuego.
--En este año cuando tenía doce años, siquiera la chamán tan poderosa estuvo muy enferma. Mi abuela había sido mi alma gemela toda mi vida. Falta su visión mientras nunca he tenido la habilidad oír. Juntos, cumplimos las partes perdidas. Entonces yo salí de la cabaña en los bosques para buscar una cura en estos ríos y montañas. En este tiempo, la tierra no pertenece a alguien humano. Mi familia y pocas otras estábamos solas para unas doscientos millas de este yermo del Yukon—.
Y con este, Abuelo Nemo me vio nada más para la contar su historia. Creo que estaba mirando al otro universo. El sol estaba tocando el horizonte ahora—no había mucho tiempo. Me moví lentamente detrás de la casa, detrás del jardín de leña donde Papá estaba tratando cortar madera suficiente para ganar versus el invierno. Detrás del las cabañas abandonadas por los hombres que vinieron para prospectar para oro—hace solamente cien años llegaron pero ya hace sesenta desde su salido. Mi gente ha ido aquí siquiera antes de los dioses lo había hecho el oro.
Después de los bosques y el pantano, lo encontré el Río. Todavía. El Río Yukon es enorme y perfectamente el color de los glaciares de los se originó. De los bosques enmarañados, logró escaparse en la canoa anciano hecho por mi propia abuela hace muchos años. Tan pronto que la barquita se sintió el agua tan fría, yo y la estaban desaparecidos.
Mi meta fue las Cataratas Celestiales unos cuarenta millas río abajo. Fue un lugar santo donde yo pueda ver el secreta para prolongar la vida de Abuela. Impulsé mi canoa atrás del puesto del sol, perfectamente en frente de mi—río abajo—así no pude ver nada más del luz cegadora. Toda la tarde lo miré el sol adelante y hasta no pude ver de verdad. Estaba imprimador en mis ojos. Nadie que viera las Cataratas Celestiales supiera como es la ruta porque no pudiera ver: es un corredor ciego. Sin embargo, hay nada más que yo he ido y regresado…
Por fin, el sol se tiró de la tierra y las cayeron las estrellas. El frío empezó entrar mis huesos con la espuma del río y yo supe que las cataratas estaban cercas…ahora fue la parte del mito: claro, fue muy posible andar las cataratas. Pero sobrevivir las montañas del agua cayendo, la caída de cuarenta pinas, los pedruscos de la boca abaja y las remolinas redobladas fue una acción tan imposible, la de solos los suicidios y los chamanes. No estaba segura cuál titulo fue mío pero yo tuvo en mis sueños la necesitad.
Y por eso la barca flotó sin rumbo río abajo y mi conciencia lo hizo lo mismo; dejó esto mundo para pensar en el de los espíritus. En mis visiones le vio mi abuela: en su cama de ramas en casa, dio vueltas pero por fin emiten de sus labios secos encantaciones finales—su propio funeral. Vi el alma de Abuela se eleva de su cuerpo como un río vertical, salió de la chimenea y llenó el cielo. Ardió cuando se juntó las Luces del Norte arremolinadas en el cielo.
Entonces de repente, no había más agua debajo de mi canoa: deslicé por las cataratas. Abajo, abajo, abajo hiló y giró, mi canoa perdida de pronto. Pero mi conciencia sigue que llegó a me como una voz del otro mundo. Por momentos eternos me caí aunque mi mente fue la más claro de nunca. Lentamente la imagen de mi abuela apareció delante de mi en el río vertical de verdad. En este momento yo supe alcanzar por las piedras de la pared de la montaña. Instantemente me acercó Abuela en una cueva anciana con las pinturas en las paredes de manos humanas. Mi abuela se sentía detrás de un fuego morado y me dio bienvenido con una sonrisa omnisciente contenta. Después de una vida silenciosa perfectamente suya fue la primera cosa que oí: <>. Mi conciencia se atenuó de la cueva hasta las olas del río caído.
Últimamente mi mente se despierto, pero todo fue oscuro en frente de me. Mis ojos exteriores no funcionaron, pero en mi soledad sentí el río por todas partes alrededor de me. El alma me susurró que tuviera una opción. Ahora fui ciego permanente, oí Abuela, pero tuve una decisión. Pudiera creer en mi visión pasado de la chamán y regresar a mi gente. O, pudiera temerla y convencerme que nada se ocurrió: también, fue decir hacer caso omiso de mi situación y entonces me moriría cuando el río me tragaría. Pero en mi mente, mi ceguera fue un tipo de la tierra solamente: pude sentir las mociones de los espíritus. Comprendí que estuviera en una piedra en la encima de las cataratas. Con toda la confianza en mi abuela santa, salté por el agua tan peligrosa. Nunca toqué el agua, en cambio me dio cuenta que estaba volando hasta mi cabaña. El sol acabó de emerger de la tierra sol cuando llegué a casa. Fue el primero salido del sol que me comprendí completamente. Ahora, sin ojos, vivó mi nariz, mi piel, los orejas, la lengua y ahora mi sentido-espíritu—. Finalmente, Abuelo Nemo fue a la deriva en su propio mundo cuando el sol se puso.
En este día cuando Abuelo Nemo me contó esta historia, él fue el chamán más poderoso en memoria, el chamán de la comunidad que había se creció tanto. Con esto cuento, todo está oscurecen para mí, también…